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Las brechas en el financiamiento público para la salud mental en el Perú

Las brechas en el financiamiento público para la salud mental en el Perú

junio 30, 2025

Investigación

La salud mental es un componente esencial del bienestar y del desarrollo sostenible. Sin embargo, en el Perú, persisten brechas en su financiamiento público. Desde De-Mentes, presentamos un nuevo informe de investigación que analiza las brechas en el financiamiento público de la salud mental y evidencia los desafíos estructurales que persisten en la implementación del modelo de atención comunitaria.

Aunque el presupuesto en salud mental se ha duplicado entre 2019 y 2025, la asignación presupuestal continúa siendo limitada y sigue estando muy por debajo de lo recomendado internacionalmente. El gasto público en salud mental en el Perú apenas supera el 2% del presupuesto del sector salud, a pesar de que organismos internacionales recomiendan una inversión del 5% al 10%. Esta subinversión repercute directamente en la cobertura, calidad y equidad de los servicios, y afecta especialmente a las comunidades más vulnerables.

Además, el análisis muestra una preocupante desconexión entre lo que se establece en el marco normativo y las políticas nacionales, y lo que efectivamente se financia. La distribución del gasto no refleja los compromisos estatales ni se asigna de acuerdo a las prioridades establecidas: se evidencia un enfoque todavía centrado en la atención clínica individual, en desmedro de acciones clave como la promoción, prevención y rehabilitación. También se identifican disparidades regionales en el gasto per cápita y en la cobertura de atención, así como una falta de articulación intersectorial efectiva, especialmente con sectores clave como educación y trabajo.

Otro hallazgo importante del informe es que los gobiernos regionales administran cerca del 70% del presupuesto destinado a salud mental, pero no existen mecanismos eficaces para fiscalizar adecuadamente cómo se utilizan esos recursos. Esta falta de supervisión y seguimiento impide tener una visión clara del impacto real de la inversión pública y limita la posibilidad de corregir ineficiencias o desigualdades en la ejecución del gasto. A ello se suma la necesidad urgente de fortalecer las capacidades técnicas y la transparencia en la gestión en el ámbito regional, fundamental para garantizar una atención descentralizada y equitativa.

Nuestra investigación concluye que, pese a los avances normativos, el financiamiento público actual sigue sin reflejar las prioridades de la reforma. Urge redirigir el presupuesto hacia un modelo comunitario sostenible y equitativo, priorizando la salud pública e incorporando mecanismos de medición del gasto intersectorial.

Este informe busca aportar evidencia concreta para el diálogo entre actores clave del Estado, la sociedad civil y la ciudadanía. Cerrar la brecha entre el discurso y la inversión es una tarea urgente y colectiva. Desde De-Mentes, reafirmamos nuestro compromiso de seguir impulsando un enfoque de salud mental integral, comunitario y #LibreDeEstigma.

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