Recursos

¡Hola! Soy Grecia. La verdad no...

"¡Hola! Soy Grecia. La verdad no..."

Grecia

|

octubre 11, 2021

AnsiedadEstigmaRecuperación

¡Hola! Soy Grecia. La verdad no quiero presentarme con mi diagnóstico, creo que mi historia por sí misma tiene mayor profundidad e importencia que él.

Lo que recuerdo es que todo empezó a los 5 años, fue la edad en la que empecé a ir al colegio y empecé a sufrir acoso escolar / bullying. Los primeros años fue por mi color de piel, hacían comentarios sumamente racistas (soy morena) y poco a poco fue cambiando a mi físico como tal. El día a día en mi colegio era tratar de sobrevivir. Los chicos me ponían apodos tan dolorosos, que hasta el día de hoy trato de no verme al espejo como ellos me decían que me veían. Este bullying duró 11 años, posiblemente las personas que lean esto tomen como responsable absoluta a mi madre, pero no es así. Yo jamás le conté a mi mamá esto, siempre lloraba en las noches cuando nadie me escuchaba. Igual yo dormía con mi mamá, pero ella, una mujer con dos hijas que día a día salía a trabajar como empleada del hogar, sumándole la indiferencia y abandono de mi padre hacia nosotras, hacía que de noche duerma profundamente debido al cansancio y yo lloraba tratando de no emitir sonido alguno. Sólo lo dije una vez cuando no pude más, pero lo único que hizo mi colegio fue hacerlos firmar un acuerdo de buena conducta que fue mera formalidad. Asumo que jamas tomaron importancia de esto porque yo era becada y ellos pagaban muchísimo más que yo.

En todo este trayecto de niñez y adolescencia, a los 14 años sufrí abuso sexual. Durante años no hablé de esto y normalicé el actuar de esta persona, me costó años enteros poder liberarme de la culpa que cargaba y de poder decirme: «Grecia, tú no lo buscaste, tú no lo merecías. Fue abuso, y tienes el derecho a sentir dolor y a gritar y llorar». El día que acepté eso, que fue a los 18 años, recordé un abuso que tenía escondido dentro de mi, un abuso sexual que sucedió a los 5 años. La verdad, si puedo ser sincera, sanar esta parte de mi ha sido y es muy dificil, pero como siempre digo, no imposible.

Yo fui a mi primer psiquiatra a los 15 años, él me dio mi primer diagnóstico y experimenté lo que es ser medicada con más de 7 pastillas y estar dormida la mayor parte del día. Puedo admitir que fueron los peores años de mi vida.

Algo que siempre recuerdo y que también me ha marcado con los doctores en general, fue con mi segundo psiquiatra. Él me realizó tocamientos en una consulta, él hizo que todo ese dolor volviera a mi y que por años (y hasta ahora) no permita que ningún doctor (médico general) me toque, he tenido que ir a consultas con mi mamá y rogar para que ella esté presente cuando sí o sí el médico me tiene que revisar alguna parte del cuerpo.

El orden cronológico está un poco mal, pero tengo tanta información por dar que capaz lo cuento mal. Yo he sufrido constantes depresiones, he sentido que la vida se me iba, me he mirado al espejo y he visto todo lo que esos compañeros me decían. He llorado hasta no poder respirar y hasta no poder ver porque mis ojos se hinchaban, he tenido intentos de suicidio. He luchado contra comentarios sin mala intención por parte de mi familia pero que más me hundían. He luchado contra el estigma de ser la «hija problemática» y la «oveja negra de la familia».

He luchado con estados de ánimo eufóricos donde he gastado perfectamente mil soles o dos mil soles de la tarjeta de mi mamá, donde cada vez que tenía esos estados de ánimo me pintaba el cabello de mil tipos de colores y donde llegué a casi raparme, donde me corte el cabello tan chiquito que frente al espejo quería llorar pero no podía. Donde tengo tanta energía que no puedo estar quieta, que no puedo dormir aunque quiera. He luchado con el deseo de mi familia que quieren viva en ese estado permanente, donde quieren sea esa Grecia energética, aunque no saben que más daño me hago, porque los bajones que luego tengo son tan dolorosos, tan destructivos.

Pero esa al final del día soy yo, soy yo y me acepto y me quiero a pesar de todo lo que pasé. Me quiero aún sabiendo que el día de mañana posiblemente me odie. Si alguien ha leído mi historia completa quiero decirte que nada te mata y tampoco nada te hace más fuerte. Suelta esas frases cliché, ve a terapia y toma tu medicación. La salud mental importa, importa más de lo que crees. Tú importas, siempre importas.

Esta es mi historia y por cierto, tengo TAB. Soy bipolar, con diagnostico de TLP previamente.

Espero haber ayudado a alguien, un abrazo enorme.

guest
1 Comentario
Más antiguos
Más recientes Más votados
anónimo
anónimo
hace meses 11

Gracias por la información que nos haces favor de compartir con la valentía que te mantiene con la esperanza de que se mejore pronto tu situación y sea algo que te sientas bien y libre de todo lo que te paso el futuro de tu vida sea tan feliz y especial que te sientas satisfecha con todo lo que lograste superar.