Hola dementes, después de algún tiempo, por fin estoy lista para difundir mi historia. Para muchos chicos y chicas que les haya pasado, o que estén viviendo un cuadro de depresión ahorita… NO ES EL FIN DEL MUNDO, de verdad. Todo va a estar bien.
Cuando te da depresión, realmente no sabes qué hacer, o al menos, eso fue lo que me pasó a mi. Me explico…siempre tuve una vida «normal» (de acuerdo a lo que dictan todas las etiquetas sociales de la vida limeña): una carrera universitaria, amigos y amigas por todos lados, un enamorado que me quería mucho, dinero (?) y una familia que me apoyaba (dentro de los estándares «normales», claro).
No sé qué pasó, no sé que cambió en mi, pero de un momento a otro empecé a sentirme insatisfecha con mi vida, con todo lo que había logrado. No sé como explicarlo, pero nada me hacía feliz. De pronto, empecé a reemplazar los planes de fin de semana con amigos por noches de sueño. Estaba muy cansada y no tenía ganas de ver a a gente, de dar explicaciones (?) de decir que no estaba bien. Tenía miedo a que me juzguen, a que me señalen y a que me digan «oe no exageres, estás siendo muy sensible».
No sabía qué me pasaba. Solo me sentía vacía, quería llorar todo el tiempo y no quería salir de mi casa. Nadie me había dicho que la depresión era eso. Todo el mundo usa el «estoy depre» tan seguido y para cosas tan superfluas que creo que sentía esa palabra muy ajena a mi y a mi situación en ese momento.
Los siguientes meses, empecé a alejar todo de mi «espacio personal», empezó con mis amigos, luego mi enamorado y acabó con mi familia.
Los saqué a todos de mi vida. No quería que nadie me moleste. No estaba bien y no quería ser una carga(?) para nadie. Increíble, no? Me alejé de todos para hundirme más en mi desdicha. Sé que no suena racional, pero en ese momento parecía que era lo mejor que podía hacer por mi y el resto (?) (de nuevo no entiendo por qué me interesaba tanto el resto).
Decidí ir a terapia porque mi situación empezó a alterar mi rendimiento en el trabajo (sin mencionar todo lo previo con mi vida personal, pero digamos que el trabajo era lo único que me sacaba a flote en esos días). Fue ahí donde me diagnosticaron un cuadro de depresión y empecé una terapia cognitiva-conductual para «atacar» el problema directamente y poder superarlo. Inicié yendo dos veces a la semana a terapia y empecé a ver como mejoraba y luego, volvía a caer. El progreso es así, no estás bien de la noche a la mañana. A veces te levantas, luego te caes más hondo, y luego te vuelves a parar… Me recetaron unas pastillas para contribuir con mi estado anímico. La primera vez que las tomé no podía creer mi propio estigma hacia mi salud mental. Aquí va lo que pasó por mi cabeza textualmente «increíble que tenga que tomar pastillas para sentirme bien. No puede ser. En quién me he convertido? Solía ser una mujer fuerte y autosuficiente. Ahora qué? pastillas como bastón?» #AYSIAYSISOYAUTOSUFICIENTE –> la mentira más grande del universo. TODOS, TODOS necesitamos ayuda en algún momento. Por eso, el ser humano no es un tiburón que anda solo, somos como los elefantes, vamos en manada 🙂 así que si tu estás atravesando por esto ahora y te estas distanciando de tus seres queridos, BASTA. Te estás haciendo más daño. Pide ayuda. Alguien que de verdad te quiere NUNCA te va a juzgar. Te lo prometo #PinkyPromess
Bueno, volviendo a lo de mi terrible pensamiento. Así es, yo era así. Qué horrible mi estigma hacía mi misma. #FlashNews NO TIENE NADA DE MALO TOMAR PASTILLAS, NO ENTIENDO QUÉ BICHO RARO DE ESTATUS SOCIAL NOS HA METIDO ESO EN LA CABEZA. Así como algunas personas toman pastillas para la migraña, porque les duele la cabeza, yo tomaba pastillas para sentirme mejor (o sea que sí está bien tratar el dolor físico pero no el emocional?).
La terapia fue curando poco a poco esto y las pastillas en serio fueron mi bastón… no me avergüenza admitirlo. A veces necesitas eso un tiempo para seguir caminando.
Después de varios meses de terapia, salí poco a poco de nuevo a la cancha. Me puse los chimpunes, me los amarré bien y salí con un pique #MásBravoQueUsainBoltEnLasOlimpiadas. Estaba lista 🙂 estaba contenta. Sí. POR FIN, estaba feliz conmigo misma.
Todas mis heridas habían estado vivas por muchos años sin que yo me diera cuenta. Por mucho tiempo dejé que mi felicidad dependiera del resto. Nunca podía estar sola. Siempre salía con amigos y amigas, nunca estaba en casa y ni que decir de pasar tiempo con mi familia. Sobresalir en el trabajo o ámbito académico eran un manjar de dioses para mi (por lo que quería demostrarle al resto, no porque en verdad me hiciera feliz. Me encanta aprender y mi hambre de conocimiento siempre debió girar en torno a eso, no sé por qué me perdí en el #QuéDirán). Poco a poco todo eso cambió, y me di cuenta de que NO TENÍA QUE DEMOSTRARLE NADA A NADA. Mi felicidad era mía y, por ende, dependía de mis propios estándares de felicidad, no de los que me sembraron en algún momento las películas (#DisneyTeOdiamos), libros y estereotipos de felicidad del #GranSueñoAmericano (?) (subtítulos: la plata no te hace feliz).
Hubo varias personas que me apoyaron en el camino. Descubrí el deporte como una gran herramienta para generar sensaciones bienestar en mí misma y, ahora me encuentro descubriendo un poco más de mi todos los días. SOY HERMOSA y cada día me encanto más :), a mí #QuéChuchaElResto
Espero que esto inspire a varios y varias a compartir sus historias y a seguir adelante.
Igual, debo admitir que fue bien terapéutico escribir mi búsqueda de la felicidad #AtrasandoAWillSmith.
Por cierto, esto va en anónimo porque por mi chamba no puedo «develar» mi nombre #MalditoEstigma. Prometo seguir escribiendo y, en algún momento, publicar mi identidad #PinkyPromessParteDos
Gracias dementes por el espacio. #SoySuFan
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