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Todo empezó alrededor de los 13...

"Todo empezó alrededor de los 13..."

Dan

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junio 27, 2017

EstigmaFamiliaRecuperación

Todo empezó alrededor de los 13 años luego de haber reprimido emociones y conversaciones necesarias por algunos años. Me diagnosticaron depresión sin ningún estudio profundo y ante la ignorancia de mis padres sobre salud mental, decidieron aceptar el tratamiento, el cual llevé por algún tiempo pero a la larga lo dejé por lo vacío que se sentía y por haber pensado que lo había «superado» sola.
La «depresión» regresaba cada cierto tiempo y cada vez con más fuerza, al punto de que mi madre se preguntaba qué era lo que realmente tenía. A los 21 tomé la decisión de ir con un psiquiatra con el que se trató mi madre cuando le dio depresión el cual me había visto una vez y tenía noción de mi. Me atendió en el Larco Herrera junto con 2 psicólogos y luego de largos exámenes, estudios y conversaciones tanto conmigo como de mi madre llegó el resultado: Trastorno Limítrofe de Personalidad, también llamado «Borderline», el cual podría haber adquirido por factores ambientales (sociales, familiares, traumas, etc) o o también genéticos. Mis padres y yo quedamos fríos, nunca habíamos escuchado de eso y menos sabíamos que hacer. Empecé tratamiento en dicho hospital tanto psiquiátrico como psicológico los cuales no resultaron muy bien porque las citas eran demasiado espaciadas debido a la cantidad de gente que se atiende ahí.

Para mi, as emociones son tan intensas como un shot de pisco puro, la tristeza quema el pecho como fuego vivo, la ansiedad se convierte en ataques de pánico, el estrés me tira a la cama con nauseas y se siente como si pusieran toneladas de peso encima mío, socializar es agotador, las cosas y el día a día se vuelven difíciles de separar de extremos, todo se vuelve o blanco o negro y las migrañas se sienten se suelen sentir más dolorosas, como si me taladraran la cabeza a la misma vez que la martillan.

Luego de un «bajón» fuerte, mis defensas bajaron, la migraña se hizo mas frecuente, empecé a enfermarme de gripe y de las cosas mas sencillas, no tenía ni fuerzas para levantarme de la cama. Mi madre se contactó con un par de psiquiatras un tanto más especializados los cuales luego de todas las evaluaciones que me hicieron dieron con el mismo diagnóstico, TLP. Con este último llevé tratamiento psiquiátrico en EsSalud ya que ni yo ni mi familia estamos en una situación económica que me permita un mejor tratamiento, el tratamiento y la medicación siempre varía dependiendo de mi evolución y como me siento. En cuanto a tratamiento psicológico hasta hoy no he podido llegar por lo anteriormente dicho junto con que no hemos podido encontrar nadie especializado en TLP.
EsSalud es una gran ayuda pero lamentablemente es frecuente que falten pastillas y tenga que arreglármelas sola para conseguirlas y las citas psicológicas no son especializadas además de ser muy espaciadas. Para mi hablar de esto no es fácil porque las miradas llenas de estigma sobran, no todas las personas entienden y hay incluso quienes se niegan a entender, dicen que «no es nada y se soluciona con una sonrisa» o que es «de locos» o que «no existe». No me siento totalmente libre de poder hablar de mi trastorno o en general de salud mental porque siento que la gente me mira con desgano, miedo, me tildan con adjetivos calificativos feos y hasta hirientes cuando es algo de lo que se debería poder hablar libremente y recibir apoyo, comprensión y cariño.
Tengo mis subidas y bajadas, hoy en día puedo decir que estoy mejor pero aún sigo necesitando ayuda, la cual es difícil de encontrar.

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Grego
Grego
hace años 8

Gracias por tu testimonio, me ayuda a no sentirme sola. Yo tuve depresión (leve, moderada y grave) desde mediados del 2014 hasta finales del 2016. Del 2015 al 2016 asistí al Hospital Noguchi, acá en Lima, donde antes de comenzar a tomar pastillas para la depresión y el insomnio me tomaron un test de 10 mts en el cual me dijeron que, por la coincidencia de 5 a 9 -no recuerdo si era más- podría tener TLP. Sobre ello no se me volvió a mencionar jamás. Como me molestaba no ver interés de parte del psiquiatra en estudiar mi afección y no darme las posibles soluciones para mejorar, finalizando el 2016 dejé de ir a las «citas» y dejé de tomar las pastillas. Este año, 2017, asistí a una evaluación psicológica de una semana en el COPSI de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, y el último día de dicho exámen el interno respondable de mi evaluación se sorprendió cuando le mencioné que en el Noguchi me habían dicho que podría tener TLP: Él también veía en mí a una persona con TLP. Me puse a investigar sobre lo que es TLP, y aunque me sentí parcialmente identificada en algunas cosas, rechacé la idea de ser un TLP, «imposible, no soy tan mediocre como ellos: yo sí he llegado a conseguir herramientas/defensas emocionales que me permitan avanzar en esta sociedad y vida de mierda». Sin embargo, cuando decaía mi fortaleza emocional el pensamiento culposo de ser un TLP venía a mi cabeza; así que me puse a llorar, a sentir temor y ha comenzar a asimilar la gran posibilidad de ser un TLP. Luego de una semana fui a recibir el resultado de mi evaluación el interno se retractó, me dijo que no pensara en que soy o no TLP, «tener un diagnóstico de ese tipo toma mucho tiempo» (el día que soltó que sí podría tenerlo me dijo lo contrario: «si en cinco minutos se te detecta varios síntomas, el diagnóstico está hecho»). Volví a sentirme a la deriva, pero con mucha fortaleza para no dejarme decaer, ya no quería volver a la etapa depresiva, había mejorado tanto este año, me sentía más segura, con ganas de sanarme, no me iba a dejar decaer; acepté «el error» del interno y esperé la fecha de mi primera cita con el dr. en psicología que el interno me recomendó. Hasta ahora voy 3 citas de 15-20 mts (cuando deberían ser de 45mts) con el susodicho. También asisto los viernes a una sesión con la psicóloga de mi facultad, ella me ha dicho que no piense en si tengo o no TLP, que podría autosugestionarme, que ella me va a decir, con el pasar del tiempo, si tengo o tuve (¿?) TLP.
Yo he estado investigando por mi parte mediante fuentes mediana o altamente serias sobre el TLP, y cada día me siento más identificada; a veces esto me fortalece, pero otros días hace que me sienta discapacitada, hecha al fracaso. A veces pienso que sí me he autosugestionado, porque no estaba así a incios de año; a inicios de año tenía un horizonte que mirar y quería ir a por él; ahora no quiero nada, el vacío me ha engullido. Son tantas las similitudes con el transtorno: La baja autoestima, la severa crítica hacia uno mismo, los sentimientos de culpa, la desconfianza hacia los demás, la intensa sensibilidad, la sensación de vacío, los arranques de rabia (en mi caso no son violentas -de niña sí lo eran, pero dicen que cualquiera es así de niño- y este año, a inicios, lo pude controlar mejor -ahora ya no-) la exagerada importancia sobre lo que piensen los demás de uno mismo, la nula posesión de -en mi caso desde siempre, aunque estos años en la universidad he intentado dolorosamente obtener) herramientas de socialización, la «manipulación» como modo de evasión o defensa ante lo que emocionalmente amenace.

Me pregunto cuándo voy a saber lo que tengo. Mis padres no saben qué podría tener, quieren ayudar pero no saben cómo y les cuesta involucrarse (no quieren aunque saben que deben). Yo me siento una carga. Muchas veces he renegado de mi vida, todo lo que he hecho no lo he hecho a la par que otras personas de mi misma edad, he sido muy severa conmigo. No estaba mal ingresar a la universidad a los 21 años, no estaba mal terminar la escuela a los 17, no estaba mal buscar que era lo mío y prepararme sola durante 3 años porque no sabía como relacionarme con los demás y porque ¿quién aprende para la universidad en una escuela pública?. No estaba mal nada de eso, todo eso lo había hecho con mucho esfuerzo, siempre he querido aprender. Mi mayor anhelo en la vida era aprender, aprehender, siempre ávida de más conocimientos; pero ya no tengo ese anhelo, mi severidad y mis reproches hacia mí me han convencido que soy indigna de todo, que no sirvo para el conocimiento, que no puedo estar segura de nada, que la vida no tiene sentido. Me siento tan incapacitada, me duele verme así, echa arapos. Yo no merecía esto, mas yo lo propicié.

Odio victimizarme. Todo estaba yendo bien, estaba trabajando, conociendo gente, manejando mi único curso en la universidad, asistiendo a terapia (sin cumplir la ultima tarea de leer mis pensamientos positivos a diario); pero volvió la vanidad, la mediocridad en mí, las excusas de que falta esto y lo otro, de que «ay, no me siento segura, creo que no lo podré hacer», y no presenté mi ultimo trabajo de mi curso, decidí renunciar a mi trabajo porque pensándolo bien no me dejaba hacer todas las cosas que quería y debía hacer (como leer más, asistir a eventos, escribir en mi blog, ponerme al dia en mis cursos virtuales, atender el curso de Filosofía analítica), y entonces todo se fue a la mierda.
No sé qué ha pasado, he regresionado, he vuelto a sentirme nada, a sentirme un fracaso, a sentirme indigna; acabo de fallarle a varias personas que me han dado la oportunidad de mejorar, no he puesto de mi parte.

No sé qué hacer, tengo mucho miedo. Quiero salir de esto, levantarme de la cama, ducharme, cargar mi mp3, tomar mi bicicleta e ir a la unversidad a trabajar, a estudiar, y a cumplir con mi meta de leer poesía más seguido, investigar sobre filosofía analítica, leer y escribir. Pero estoy aquí en el chiquero de mi cuarto inmovil, inamovible. No merezco nada, yo mismo me saboteo todo.
Interactuar con mi familia a diario es difíci; trato de mostrarme bien, miento en que haré tal y cual cosa en el día, pero no hago nada.

Quiero que todo vuelva a ser como era antes de la evaluación en el COPSI, antes de entrar a tarbajar, y antes de saber sobre el TLP.

Yo siento mucho todos los problemas que causo. Lo siento mucho.