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A diferencia de la gran mayoría,...

"A diferencia de la gran mayoría,..."

Monica

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abril 7, 2017

EstigmaFamiliaRecuperación

A diferencia de la gran mayoría, la salud mental como eje decisivo estuvo desde el día uno de mi vida. En verdad no tengo mayor detalle de los antecedentes familiares, solo lo poco que me han contado. Mi papá era un militar en las épocas de emergencia y mi mamá era una ex-alumna de san marcos aterrorizada por el conflicto: puedo decir que ambos venían de hogares por decir lo menos disfuncionales, y en ese sentido a veces creo que el factor ambiental es una predisposición para seguir este circulo vicioso de los trastornos. En resumen, desde que soy niña sabía que algo andaba mal, o bueno para mi lo «normal» eran esas peleas hasta la madrugada, incluyendo gritos, castigos desproporcionales (20 correazos por comerte las uñas) y que cuando «nadie veia» o «no nos dabamos cuenta», que mi mama atacaba a mi papa con cuchillos o que finalmente se tomaba un monton de pastillas y era internada y sacada sistematicamente del hospital.
El problema conmigo fue apenas empecé a hablar y a «dar la contra». Mi mamá, que estoy segura tiene el mismo trastorno que yo, me trataba muy mal. Me criticaba por lo que hacia y dejaba de hacer. Usaba mi ropa, me llamaba gorda y cuando decía que quería a ver un psicologa me decía «loca, nadie te va a querer». El problema para mí, es que todas las personas que pudieron evitar este maltrato, cualquier adulto posible que podía verlo prefería no meterse: el profesor que me decía «que no repitiera esas cosas», mi papá que estaba casi nunca en la casa, y en general ellos dos, mis padres, que cerraron todas las puertas de conexion a mi familia. Mis tios y abuelos solo creían que eramos «personas dificiles», que mi mamá era elemento de por sí malo. Yo me vine a enterar que ellos no sabían nada cuando mi mamá se suicidó en el 2012. Y lamentablemente lo primero que sentí fue alivio, por el fin de tanto maltrato, tanta pelea. Yo misma pedí que me trataran: resultado, tengo trastorno borderline, cuando no tolero mi dolor emocional, tengo que cortarme. No es que quiera dejar de vivir, lo que quiero es de dejar sentir dolor. Es sumamente triste no tener control de mi ira, que es lo que mas problemas me ha traido, porque nadie me enseño a controlarlo. Y me aterra la idea de no ser una persona funcional, que no pueda completar etapas y especialmente, no romper este ciclo con mi hija.

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