Me diagnosticaron depresión mayor cuando tenía 13 años , para ese entonces no sabía nada sobre la enfermedad, con mi corta edad, asumí que era como cualquier otra, que iba a tomar los medicamentos y todo pasaría; una especie de resfriado y en una semana iba a estar bien. No recuerdo mucho de esas épocas porque no quería hacer nada, perdí toda clase de emoción o satisfacción en las cosas que hacía, vivía en “modo piloto”.
Algunas personas suelen pensar o asociar que la depresión es estar triste. Es mucho más que eso, es limitarme en varios aspectos. No confundas trastornos mentales con estados de ánimo. Todos tienen derechos a sentir, ya sea estar feliz, triste, reír y llorar. No porque estés triste quiere decir que estés “deprimido”, no porque hables contigo mismo, quiere decir que escuches voces y tengas “esquizofrenia”, no porque hoy dijiste “sí” y al rato “no”, quiere decir que sea “bipolar”. No usemos esos términos para describir nuestros estados de ánimo, porque son enfermedades que pueden llegar a costar la vida de una persona.
Esta es una enfermedad que no se la deseo a nadie, la depresión me ha quitado varias cosas, desde el poder disfrutar del día a día, a pasar días enteros llorando, encerrarme en mi casa, no querer hacer nada, ni bañarme ni comer.
Por la depresión alejé a los demás de mi círculo puesto que no quería que carguen con el peso emocional que esto conlleva, además en los momentos en los que recaigo me es difícil, casi imposible fingir estar feliz, si quiera sonreír.
La depresión me llevó a bajar 7 kilos de lo que acostumbro a pesar, no porque tenga algún trastorno alimentario, sino porque no tenía ganas de comer, la comida no tenía sabor. La depresión me llevó a intentar quitarme la vida 3 veces y de maneras diferentes.
Debido a que también tengo ansiedad y ataques de pánico, me es difícil hacer algunas cosas, más aún cuando tenía 14 o 15 años; no podía estar en lugares donde haya mucha gente, sentarme en el centro o donde haya mucho ruido puesto que me aturdía. Varias veces he salido de donde he estado porque no me sentía bien, dejando de lado a los demás por intentar estar estable porque cuando esto pasa, puede que suene extremista pero me siento a morir, no puedo ni respirar, siento que el corazón me late a mil y empiezo a llorar, agregándole el hecho que tengo que estar en el piso porque estoy tan mareada que no puedo caminar.
Como dije antes, no usemos los trastornos psicológicos como adjetivos de nuestros estados de ánimo, estos mucho más allá de eso, estas líneas anteriores lo describen.
Un claro ejemplo fue una reunión familiar en la que tuve un ataque de pánico, corrí al baño y me encerré por media hora, los demás pensaron que fui irrespetuosa por no estar con ellos, pero la verdad es que estaba en el baño llorando y tratando que no escuchen mi respiración agitada, mordiendo una toalla. Es difícil tratar de disimular, cansa y agobia.
Mi familia no sabe que tengo depresión, ansiedad o ataques de pánico lo cual es muy frustrante porque varias veces he actuado de formas en las que ellos no han entendido.
Cuando tenía 13 años, mi mamá no le dijo nada a la familia, todo se resumió a que pasábamos por problemas familiares, más no que iba al psiquiatra y que su hija estaba siendo tratada con antidepresivos fuertes. Recuerdo que como estaba en “piloto automático” como le digo, casi ni se podía mantener una conversación con alguien porque me ponía a llorar.
Han pasado los años, llenos de altibajos porque no voy a decir que estos casi 10 años han sido llenos de cuadros depresivos, ha habido épocas en las que he estado con antidepresivos como otras en las que no, hasta llegué a la homeopatía, terapia, todo tratamiento habido y por haber que puede encontrarse.
Fue así como me olvidé de la depresión y todo esto, hasta que hace algunos años, tras una serie de eventos que se unieron en determinado punto hicieron que desencadene una recaída. La llamo así porque sentía que caía en el vacío, pero esta vez estaba en una etapa diferente de mi vida. Ya no estaba en el colegio, ya estaba en la universidad y en pleno ciclo, no fue nada fácil.
Nunca quise ocultarlo, pero palabras no podían expresar lo que sentía y cómo lo sentía como para tratar de contarle a los demás. Había pasado tanto tiempo sin un cuadro tan profundo que lo había tomado como episodios en mi vida que no le había contado a nadie. Pero ahora todo era diferente, se me hacía extraño contarle a las personas que recién conocía que tenia depresión y difícil contarle a los que me conocían de hace años lo ocurrido. Como no sabía cómo expresarlo, no lo dije, por lo ya mencionado y porque no quería que nadie me trate de manera diferente, como si les diera lástima, como si fuera frágil. Los logros que tengo hasta ahora han sido por mis méritos, no he tenido que pedir algún tipo de ayuda especial o trato diferente para lograrlos, y eso hace que mis logros me sean más satisfactorios. Pensé que si decía que tenía depresión, los demás me vería de forma diferente, como menos. Nunca me ha gustado que piensen que soy la víctima de la historia y en parte pensé que eso pensarían.
Conforme han pasado los años me di cuenta que no es así. No debo sentirme avergonzada por cómo me siento, ni por las cosas que he pasado porque por sobre todo me considero una sobreviviente, pese a que varias veces quise y decidí que todo termine, estoy aquí. Soy la heroína de mi propia vida y me salvare las veces que tenga que salvarme.
Estos casi 10 años viviendo con la depresión han sido un camino largo, no ha sido fácil para nada y tampoco pensé que lo fuese. Sé que esto me acompañará por el resto de mi vida, como dijo el psiquiatra que me diagnosticó a la edad de 13 y no le creí.
Trato de estar en paz y equilibrio y siempre que alguien me dice que está triste, estoy ahí para aconsejarlos, porque sé cómo se siente y no me gusta que las personas estén tristes y solos, porque sé cómo se siente.
Me dijeron que comparta mi testimonio, espero que en este espacio se pueda desestigmatizar a la salud mental y así las personas puedan compartir por lo que pasan y no se queden callados por miedo al qué dirán.
Tuve la oportunidad de que esto sea anónimo pero ya no quiero que sea así, no debo sentirme avergonzada por las cosas que pasé y si esto ayuda a alguien que esta pasando por lo mismo entonces siento que apoyé con mi granito de arena. ¡Busca ayuda!, créeme que NO estás solo o sola, sé lo difícil que es pero hay personas que pasamos por lo mismo, aquí un testimonio.
Maribel, eres un ejemplo de lucha! Gracias por compartir tu historia! 🙂