Hace cuatro años me diagnosticaron depresión. No tenía ganas de hacer nada ni de salir. Mi madre estaba enferma y eso me chocaba mucho, porque ella siempre ha sido la persona más importante para mí. No podía manejar mis emociones. Decidí buscar ayuda porque quería apoyar a mi mamá, pero no podía hacerlo ya que yo también estaba mal. Al inicio me crucé con malos especialistas; no sentí que fueran empáticos. Pero luego una de mis tías me recomendó a uno que justamente tenía un local cerca de mi casa, y fue un cambio total. Él me dio herramientas para poder estar mejor y por fin me sentí verdaderamente escuchada, fue diferente.
Aún tengo mis altibajos, pero siempre hago pequeñas cosas que me ayudan a lidiar con lo que siento. Tengo una rutina que me hace sentir mejor y cuento con una red de apoyo que siempre está cuando los necesito. Doy muchas gracias por eso todos los días.
Hace cuatro años me diagnosticaron depresión. No tenía ganas de hacer nada ni de salir. Mi madre estaba enferma y eso me chocaba mucho, porque ella siempre ha sido la persona más importante para mí. No podía manejar mis emociones. Decidí buscar ayuda porque quería apoyar a mi mamá, pero no podía hacerlo ya que yo también estaba mal. Al inicio me crucé con malos especialistas; no sentí que fueran empáticos. Pero luego una de mis tías me recomendó a uno que justamente tenía un local cerca de mi casa, y fue un cambio total. Él me dio herramientas para poder estar mejor y por fin me sentí verdaderamente escuchada, fue diferente.
Aún tengo mis altibajos, pero siempre hago pequeñas cosas que me ayudan a lidiar con lo que siento. Tengo una rutina que me hace sentir mejor y cuento con una red de apoyo que siempre está cuando los necesito. Doy muchas gracias por eso todos los días.